martes, 23 de marzo de 2010

Un e-mail para que envíen sus historias...

Hola amigas y amigos! Ahora pueden enviarme sus historias a la dirección quepatanes@gmail.com para que yo pueda publicarlas como una entrada del blog. Gracias a todos los que han dejado sus comentarios hasta el momento y espero seguir recibiendo sus aportes ;)

martes, 16 de marzo de 2010

Cuando ellas son las patanes...

Ya sé que este blog trata sobre los hombres patanes y sus historias, pero hay que ser realistas: también hay mujeres que le hacen la vida imposible a los hombres y este reportaje trata sobre eso. Realmente está muy interesante para que le echen el ojo.


http://www.teletica.com/7dias/videos.php?rid=664830162.7954

El título de patán le quedó muy corto...

Por andar de paseo visitando a mi familia, hace días que no les escribo nada por acá, pero quiero aprovechar que tengo un tiempito para comentar un suceso realmente lamentable que ocurrió hace ya varios días, pero que no puede pasar desapercibido en este blog dada su temática, dada mi profesión y dada mi condición de madre. Se trata de la muerte de la niña Yoheny Madriz Abarca, una pequeña de tan solo 16 meses de edad, quien murió a manos de su propio padre.

Los padres de Yoheny tenían ya casi 2 años de estar divorciados. Su papá tenía impedimento de acercarse a la casa donde ella vivía con su mamá y su hermanito de 3 años porque al parecer, en alguna ocasión él había disparado contra esa vivienda, es decir, se trataba de un hombre con antecedentes de violencia. Aún así, el padre tenía derecho de ver a los pequeños una vez a la semana, situación que aprovechó para acabar con la vida de Yoheny, quien murió asfixiada. Por poco, también acaba con la vida de su hermano.

Quiero llegar a varios puntos luego de exponer este suceso. El primero: que las mujeres no podemos jugarnos el chance de escoger a cualquier hombre para que sea nuestro compañero de vida. Debemos de tener los 5 sentidos bien alertas y el sexto sentido al máximo y si detectamos alguna conducta anormal, inapropiada o que no nos gusta, es mejor cortar por lo sano, porque más adelante, las consecuencias pueden llegar a afectar hasta a nuestra familia.

En segundo lugar, las mujeres que no tuvieron el chance o la suerte de detectar que su compañero o esposo era una persona violenta o con problemas sicológicos a tiempo, deben tomar cartas en el asunto apenas se enteren de esos comportamientos. Es importante señalar que muchas veces no es suficiente denunciar a estos hombres frente a las autoridades de justicia. Creo que en muchos casos las víctimas tendrán que tomar decisiones ellas mismas por su seguridad y la de sus familias.

Tercero: hasta qué punto debe llegar un individuo como este para que lo encierren en la cárcel y su familia pueda estar a salvo? En este caso, la vida de Yoheny fue sacrificada para que su madre y su hermano puedan vivir en paz ahora que su padre estará encarcelado por ser el responsable de su muerte. Entonces, hay que esperar a que estos agresores, a quienes el adjetivo de patán les queda pequeño, maten a alguna de sus víctimas para que los pongan tras las rejas? Lamentablemente, en nuestro país es así.

Por último, quiero hacer un llamado a todas aquellas mujeres que son agredidas y también a todas aquellas personas que conocen a mujeres agredidas, para que tomen el valor para denunciar esta situación, pero también para que tomen cartas en el asunto y hagan lo que tengan que hacer para defenderse y vivir en paz.

viernes, 5 de marzo de 2010

La canción de la semana!!!

Las invito a visitar este enlace donde encontrarán la canción "No hace falta un hombre" de Yaci Velásquez, una canción perfecta para esas mujeres autosuficientes y exitosas que no están esperando que el "hombre perfecto" llegue a sus vidas, sino que "si viene bien y si no viene ya que mas da, la vida sigue igual".

www.youtube.com/watch?v=yyXbMozzUY4

Alejandro "el embarazado"

Hace algunos días prometí contarles, con detalle, alguna de las historias de patanes que me han pasado y como lo prometido es deuda, aquí voy...

Para no herir susceptibilidades, vamos a llamar a este patán Alejandro. Ahora recuerdo que cuando hablaba sobre él con mis amigas, lo llamábamos "el embarazado", ya más adelante verán por qué.

A Alejandro lo conocí en una fiesta de unas primas cuando yo tenía 19 años. Él me llevaba unos 6 años de edad. Al inicio me llamó la atención que teníamos varias cosas en común: nos gustaba mucho bailar, ir al cine y era un gran conversador. Luego, aquel hombre me empezó a deslumbrar con sus atenciones, sus detalles, sus palabras... Me pasaba a recoger a la universidad, llegaba a mi casa con comida para toda mi familia, me compraba flores en la calle, me invitaba a cenar a lugares románticos y nuevos para mí, entre otras muchas atenciones... Creo que nunca estuve enamorada de él, sino que simplemente se sentía muy bien que alguien se interesara y se mantuviera tan al pendiente de mí.

Aunque a veces su comportamiento era muy extraño, yo no me preocupaba por el asunto. Con extraño me refiero a que a veces pasaba que el fin de semana se desaparecía por completo, no se reportaba para nada y el lunes a primera hora ya estaba en mi casa preguntándome si quería que me llevara a la U o que nos viéramos más tarde. Pero yo no le ponía cabeza al asunto, sino que cuando nos veíamos la pasábamos bien y ya. Tampoco le pedía explicaciones porque en realidad no éramos novios, solo salíamos.

Un día, que se suponía me iba a pasar a recoger a la universidad, me llamó para darme una noticia que yo no me esperaba y que, de cierta forma, explicaba por qué Alejandro se desaparecía cuando le daba la gana. Ingenuamente, pensé que aquel hombre solo salía conmigo, pero resultó que él mantenía una relación mucho más seria y profunda con otra mujer, y que producto de esa relación, ahora ella estaba embarazada.

De haber estado enamorada de aquel hombre, la noticia me hubiera hecho trizas, pero afortunadamente no fue así. Simplemente le dejé claro que esperaba que le fuera muy bien en la vida, pero que no quería volver a saber nada de él, que mejor se dedicara a ser un buen padre y esposo, si es que así lo decidía.

Pasó un buen tiempo antes de que yo volviera a saber sobre Alejandro. De hecho, ya ni me acordaba de él cuando se volvió a aparecer en mi vida. Como él sabía donde quedaba mi casa, empezó a buscarme de nuevo o trataba de hablar con mi mamá para que ella le dijera donde estaba yo. Mi madre no lo dejaba pasar y le aconsejaba que mejor ni se acercara a la casa porque a mi papá no le iba a agradar la idea de verlo por ahí y a mí tampoco. Yo tenía muy en claro que no quería nada con él y que ya no teníamos nada de qué hablar, pero él insistía. Para aquel momento, ya su bebé había nacido.

Un par de veces logró encontrarme y utilizaba el típico cuento de que no sentía nada por la madre de su hija y que no pensaba en casarse con ella, que solamente se iba a hacer cargo de la niña. Por otro lado, me pedía que conociera a su hija y hacía planes para que saliéramos los tres a pasear al parque y comer helados. Por supuesto que yo no accedía a esas peticiones, pues me parecía algo innecesario y fuera de lugar.

Su insistencia y su cinismo llegaron al límite cuando una mañana llegó a mi casa a buscarme con su bebé, que para ese momento podía tener ya más de un añito. Yo en ese momento me encontraba en la universidad y mi madre no tuvo corazón para dejar a la bebita afuera y por eso los dejó pasar un rato. No sé cuál era su insistencia porque yo conociera a su hija y me hiciera amiga de ella. Y no sé qué pensaría la madre de esa pobre niña si se hubiera dado cuenta de que aquel patán le andaba buscando otra madre a su bebé.

La última vez que lo vi, Alejandro logró averiguar donde estaba trabajando yo y me esperó a la salida. Me pidió que me montara en su carro y como yo le dije que no, me siguió en el mismo hasta la parada de buses. Yo le pedí que no insistiera más porque la relación que teníamos se había terminado hace tiempo, así como el cariño, la confianza y la amistad. Al final, él terminó gritándome desde su carro que él era el hombre de mi vida y que algún día íbamos a estar juntos por fin y para siempre.

Mucho tiempo después, hablando con una amiga, ella me confirmó que Alejandro, desde antes que naciera su bebé, ya se había casado con la madre de la niña. Así que todo el tiempo que anduvo detrás mío, hasta con la niña a cuestas, ya estaba comprometido con otra mujer.

En realidad yo tuve suerte de no haberme enamorado de semejante patán y de haberme dado cuenta a tiempo de la clase de canalla que era, pero sí cometí un error al haber pasado por alto aquellas señales que me hubieran indicado desde el principio que Alejandro era un hombre que me podría traer problemas a futuro. Así que chicas, abran muy bien los ojos porque quién sabe cuantos Alejandros andan en la calle hoy en día.

martes, 2 de marzo de 2010

Patán tipo Brad Pitt

Todas sabemos que hay una gran gama de patanes. Para que sea más fácil mencionarlos e identificar a la gran mayoría, voy a tratar de clasificarlos por tipos. Esta vez les voy a hablar de las características que tiene el patán tipo Brad Pitt.

Este tipo de hombre suele ser buen mozo, profesional, exitoso en muchos campos de su vida. Por eso, es muy fácil que pueda conseguir a una mujer que esté a su altura: hermosa, simpática, profesional, autosuficiente, con buenos principios morales, de fácil convivencia... lo que pensaríamos que sería la mujer ideal para un hombre que espera algún día casarse y procrear luego una familia.

Hasta aquí todo parece perfecto; un cuento de hadas. Pero qué sucede? Resulta que este tipo de patán cada vez quiere más y por eso no se conforma con su "mujer ideal". Aunque ya consiguió a la esposa y madre de sus hijos, él ahora busca a otra mujer con la que pueda portarse mal, porque para este patán la inmaculada madre de sus hijos, no puede ser la misma con la que mantiene una vida sexual tan activa y tan excitante, que se convierte en su vicio. Él necesita una mujer que le lleve la contraria, que lo cele a morir y que le provoque celos. En definitiva, una mujer problemática que lo vuelva loco, literalmente hablando.

A la vez, es un tipo que desea que las cosas se hagan a su manera, y por ejemplo, si su mujer perfecta y profesional no planea en un futuro cercano tener hijos, porque quiere alcanzar ciertas metas en su profesión, le es muy fácil buscar a otra que sí esté dispuesta a hacerlo, porque las cosas se hacen en el momento en que al señor le plazca.

Ufff!!! Qué desgraciado no? Tengo la convicción de que al final, por la ley del karma, por aspirar a tanto y hacer tanto daño, este niño lindo se quede sin el santo y sin la limosna jaja...

Será que a vos te tocó uno igual? Qué esperas para compartir tu historia con nosotras?

lunes, 1 de marzo de 2010

Hablando de patanes...

Vamos al grano. Toda mujer en su vida ha conocido a algún patán: ya sea porque nos tocó vivirlo, porque a una hermana, prima o amiga le pasó o porque alguien nos contó una historia en la que el príncipe azul se convertía en el lobo feroz del cuento en un giro tan dramático que es imposible que Blanca Nieves o la Cenicienta salieran ilesas.

Estoy hablando de esos casos en los que estábamos perdidamente enamoradas de un hombre que tenía meses o años de sernos infiel sin que nos diéramos cuenta y aún así se atrevía a celarnos hasta con nuestro mejor amigo gay. Aquel que luego de dejarnos embarazadas, nos echa la culpa de su "desgracia" y nos abandona. O tal vez, ese otro hombre que teniendo hijos y una esposa, esconde sin vergüenza su estado civil y su paternidad para ir en busca de su nueva presa.

Dado lo anterior, creo que sería valioso para las víctimas de patanes, relatar y compartir sus historias con otras mujeres como una forma de desahogarse y encaminarse a la recuperación personal, pero también como una forma de solidaridad femenina para alentar y apoyar a otras mujeres que están pasando por la misma situación y que de momento, creen que es el fin del mundo y que no saldrán adelante. Y por qué no? Podrían servir las historias aquí relatadas, para alertar o prevenir a otras mujeres que viven, construyen una relación sentimental o están por conocer a un patán en potencia, para que exploren el terreno y huyan de esa situación de inmediato, si así fuera necesario.

Pero no hay que ver solo el lado negativo de las cosas. En mi caso en particular, alguna vez, hace algunos años, tuve el placer de enamorarme de un patán con letra mayúscula; y digo el placer, porque gracias a haber pasado por esa horrible pero enriquecedora situación, ahora valoro y amo más al hombre que está a mi lado porque, por mi experiencia, sé que es tooodo lo contrario a un patán...Ya luego les contaré con más detalle las historias de patanes que viví.

Espero, de todo corazón que este espacio aporte algo en su vida y que se convierta en un su sitio recurrente de visita y en un lugar para intercambiar historias, opiniones, consejos y hasta para hacer amigas.

Un abrazo,

Chispa.